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martes, 15 de noviembre de 2016

El síndrome de Down

Según la página Down España, “El síndrome de Down es una alteración genética que se produce por la presencia de un cromosoma extra (el cromosoma es la estructura que contiene el ADN) o una parte de él. Las personas con síndrome de Down tienen tres cromosomas en el par 21 en lugar de los dos que existen habitualmente; por ello, este síndrome también se conoce como trisomía 21.”
“Debido a este síndrome, la persona sufre una discapacidad intelectual y alteración genética. Sin embargo,  no es una enfermedad.  La  personalidad, aficiones, ilusiones y proyectos serán los que verdaderamente les definan como personas y su discapacidad será sólo una característica más de su persona.

Como dice el maestro Emilio Ruiz Rodríguez, Licenciado en Psicología (Psicología Educativa y Psicología Clínica) Especialista en Pedagogía Terapéutica Responsable de la orientación psicopedagógica Fundación Síndrome de Down de Cantabria Coordinador de Educación y Psicología Canal Down21 (www.down21.org), en su publicación “Programacióneducativa para escolares con síndrome de Down”, explica que la escuela juega un papel importante en la inclusión de las personas que padecen este síndrome. Para ello, se deben adaptar medidas metodológicas y organizativas, que se les realicen adaptaciones curriculares. Emilio Ruíz incide en que “la intervención en el proceso de enseñanza-aprendizaje ha de planificarse teniendo en cuenta todos los factores que intervienen en él. No se trata únicamente de actuar sobre el niño, adaptando los objetivos y los contenidos a su estilo de aprendizaje, sino que se ha de plantear una actuación que incida sobre todos los factores y desde diferentes puntos de vista, con una perspectiva integral y sistémica de todo el proceso.” (p.8).

Sus características de aprendizaje son las siguientes:

 • La lentitud en el funcionamiento de sus circuitos cerebrales repercute directamente en la adquisición y en el progreso en los aprendizajes, que serán generalmente más lentos
• Presentan dificultades con el procesamiento de la información, tanto en la recepción de la misma, como con los elementos procesadores y efectores, que han de dar respuesta a las demandas de la situación concreta.
• Sus limitaciones cognitivas implican serias dificultades de abstracción y de conceptualización, lo que se convierte en un obstáculo importante para acceder a conocimientos complejos, como los propios de los niveles superiores de enseñanza
• Se mueven en el rango de la inteligencia concreta, lo que les dificulta el acceso a conocimientos de carácter abstracto.
 • También comparten con otras personas con discapacidad cognitiva las limitaciones más destacadas en la memoria explícita que en la implícita.
• Es característica de los alumnos con síndrome de Down la inestabilidad de lo aprendido, de forma que no es infrecuente que aparezcan y desaparezcan conceptos que se creían ya consolidados.
• Al ser más costosos los aprendizajes, para alcanzar el mismo grado de conocimiento requieren de mayor número de ejemplos, de más ejercicios, de más práctica, de más ensayos y repeticiones que los demás niños.
• Una vez producido el aprendizaje, la transferencia y generalización a otras situaciones y otros momentos está limitada, lo que hace que no se pueda asegurar que lo aprendido en determinadas circunstancias será generalizado a otras diferentes o que lo aprendido en determinado momento podrá transferirse a otro momento distinto.
• Para conseguir la consolidación, la generalización y la transferencia de las adquisiciones es preciso aplicar de forma habitual las habilidades alcanzadas, en diferentes lugares y momentos, y siempre que sea posible, en su entorno de vida cotidiano.
• En cuanto a su forma de abordar los aprendizajes, muestran escasa iniciativa, bajos niveles de actividad.
• Tienen menor capacidad de respuesta y de reacción frente al ambiente.
• Les cuesta inhibir su conducta, desde el trazo al escribir las primeras líneas hasta la manifestación de sus afectos, que en muchos casos es demasiado efusiva
• Los alumnos con síndrome de Down, por lo general, no piden ayuda cuando encuentran dificultad en la realización de una tarea. Esto puede deberse a que no son capaces de descifrar dónde se encuentra la dificultad y, por ende, no saben qué demanda han de hacer; o a que tienen menor iniciativa; o a que habitualmente reciben la ayuda que precisan antes de solicitarla. En consecuencia, se acostumbran a esperar a que les apoyen.
 • Otras veces se dan episodios de resistencia al esfuerzo en la realización de tareas, con poca motivación e inconstancia en la ejecución,no por ignorancia,sino por falta de interés,rechazo o miedo al fracaso.
Existen otras muchas dificultades que se pueden consultar en el enlace a la publicación de este autor. A pesar de ello, el autor recalca que todas estas dificultades se pueden trabajar y mejorar, es decir, son todas abordables.
Por lo tanto, necesitan que se les enseñen expresamente habilidades que otros niños aprenden espontáneamente, sin ser conscientes de ello, y por tanto requieren que se confeccionen Adaptaciones Curriculares Individuales, dirigidas al alumno concreto (Ruiz, 2003 citado en Ruíz).

Cómo enseñar a los alumnos con síndrome de Down: metodología

Como se puede predecir, se deberá llevar a cabo una metodología individualizada al igual que se seleccionas objetivos y contenidos de manera personalizada. Asimismo, deberá haber un consenso entre los diferentes profesionales que se verán envueltos en la educación de estas personas.

Metodología general de trabajo

Ruiz explica que “Dos principios metodológicos han de presidir todas las actuaciones con alumnos con síndrome de Down: la imaginación y la flexibilidad.”(p.26) La imaginación con el objetivo de salir de la rutina e invertir en nuevas pedagogías; y la flexibilidad en el sentido de “adaptarse a los permanentes imprevistos que encontraremos en esa ruta, acomodando la metodología al momento actual del alumno, a su progreso personal y estando dispuestos a modificarla si los resultados no son los esperados.”(p.26). En estas dos habilidades estas personas presentan carencias por lo que necesitarán ayuda de los educadores.
Además, se deben presentar los contenidos de forma multisensorial, para que entren en juego los diferentes sentidos. Las pautas de actuación y organización de las actividades con sus respectivas instrucciones, son claves para su mejor aprendizaje. Asimismo, se debe llevar un orden de dificultad, “desde lo concreto a lo abstracto, desde los ejercicios prácticos a las conclusiones teóricas, desde lo manipulativo a lo conceptual.”(p.27).
Por otro lado, durante el desarrollo del proceso de aprendizaje, no se debe dar nada por supuesto, ya que podrían desconocer nociones sencillas y conocer otras con un nivel de dificultad mayor.
Todos sabemos que los adultos que rodeamos a los niños y niñas de nuestro entorno, somos modelos de imitación, pero más lo somos para estas personas, pues estas aprenden muchas de sus conductas por observación.

Las personas que padecen síndrome de Down no se deben desvalorar, ni comparar, son diferentes al igual que todos los demás. Simplemente, se debe de mostrar una actitud inclusiva en todos los sentidos, mostrando apoyo a todos los que lo necesitan, siguiendo el ritmo que cada uno necesite.

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