Según la página Down España, “El síndrome de Down es una
alteración genética que se produce por la presencia de un cromosoma extra (el
cromosoma es la estructura que contiene el ADN) o una parte de él. Las personas
con síndrome de Down tienen tres cromosomas en el par 21 en lugar de los dos
que existen habitualmente; por ello, este síndrome también se conoce como
trisomía 21.”
“Debido a este síndrome, la persona sufre una discapacidad
intelectual y alteración genética. Sin embargo, no es una enfermedad. La personalidad, aficiones, ilusiones y proyectos
serán los que verdaderamente les definan como personas y su discapacidad será
sólo una característica más de su persona.”
Como dice el maestro Emilio Ruiz Rodríguez, Licenciado en
Psicología (Psicología Educativa y Psicología Clínica) Especialista en
Pedagogía Terapéutica Responsable de la orientación psicopedagógica Fundación
Síndrome de Down de Cantabria Coordinador de Educación y Psicología Canal
Down21 (www.down21.org), en su publicación “Programacióneducativa para escolares con síndrome de Down”, explica que la escuela juega un
papel importante en la inclusión de las personas que padecen este síndrome. Para
ello, se deben adaptar medidas metodológicas y organizativas, que se les
realicen adaptaciones curriculares. Emilio Ruíz incide en que “la intervención en el
proceso de enseñanza-aprendizaje ha de planificarse teniendo en cuenta todos
los factores que intervienen en él. No se trata únicamente de actuar sobre el
niño, adaptando los objetivos y los contenidos a su estilo de aprendizaje, sino
que se ha de plantear una actuación que incida sobre todos los factores y desde
diferentes puntos de vista, con una perspectiva integral y sistémica de todo el
proceso.” (p.8).
Sus características de aprendizaje son las siguientes:
• La lentitud en el
funcionamiento de sus circuitos cerebrales repercute directamente en la
adquisición y en el progreso en los aprendizajes, que serán generalmente más
lentos
• Presentan dificultades con el procesamiento de la
información, tanto en la recepción de la misma, como con los elementos
procesadores y efectores, que han de dar respuesta a las demandas de la
situación concreta.
• Sus limitaciones cognitivas implican serias dificultades
de abstracción y de conceptualización, lo que se convierte en un obstáculo
importante para acceder a conocimientos complejos, como los propios de los
niveles superiores de enseñanza
• Se mueven en el rango de la inteligencia concreta, lo que
les dificulta el acceso a conocimientos de carácter abstracto.
• También comparten
con otras personas con discapacidad cognitiva las limitaciones más destacadas
en la memoria explícita que en la implícita.
• Es característica de los alumnos con síndrome de Down la
inestabilidad de lo aprendido, de forma que no es infrecuente que aparezcan y
desaparezcan conceptos que se creían ya consolidados.
• Al ser más costosos los aprendizajes, para alcanzar el
mismo grado de conocimiento requieren de mayor número de ejemplos, de más
ejercicios, de más práctica, de más ensayos y repeticiones que los demás niños.
• Una vez producido el aprendizaje, la transferencia y
generalización a otras situaciones y otros momentos está limitada, lo que hace
que no se pueda asegurar que lo aprendido en determinadas circunstancias será
generalizado a otras diferentes o que lo aprendido en determinado momento podrá
transferirse a otro momento distinto.
• Para conseguir la consolidación, la generalización y la
transferencia de las adquisiciones es preciso aplicar de forma habitual las
habilidades alcanzadas, en diferentes lugares y momentos, y siempre que sea
posible, en su entorno de vida cotidiano.
• En cuanto a su forma de abordar los aprendizajes, muestran
escasa iniciativa, bajos niveles de actividad.
• Tienen menor capacidad de respuesta y de reacción frente
al ambiente.
• Les cuesta inhibir su conducta, desde el trazo al escribir
las primeras líneas hasta la manifestación de sus afectos, que en muchos casos
es demasiado efusiva
• Los alumnos con síndrome de Down, por lo general, no piden
ayuda cuando encuentran dificultad en la realización de una tarea. Esto puede
deberse a que no son capaces de descifrar dónde se encuentra la dificultad y,
por ende, no saben qué demanda han de hacer; o a que tienen menor iniciativa; o
a que habitualmente reciben la ayuda que precisan antes de solicitarla. En
consecuencia, se acostumbran a esperar a que les apoyen.
• Otras veces se dan
episodios de resistencia al esfuerzo en la realización de tareas, con poca
motivación e inconstancia en la ejecución,no por ignorancia,sino por falta de
interés,rechazo o miedo al fracaso.
Existen otras muchas dificultades que se pueden consultar en
el enlace a la publicación de este autor. A pesar de ello, el autor recalca que
todas estas dificultades se pueden trabajar y mejorar, es decir, son todas
abordables.
Por lo tanto, necesitan que se les enseñen expresamente
habilidades que otros niños aprenden espontáneamente, sin ser conscientes de
ello, y por tanto requieren que se confeccionen Adaptaciones Curriculares
Individuales, dirigidas al alumno concreto (Ruiz, 2003 citado en Ruíz).
Cómo enseñar a los
alumnos con síndrome de Down: metodología
Como se puede predecir, se deberá llevar a cabo una
metodología individualizada al igual que se seleccionas objetivos y contenidos
de manera personalizada. Asimismo, deberá haber un consenso entre los
diferentes profesionales que se verán envueltos en la educación de estas
personas.
Metodología general
de trabajo
Ruiz explica que “Dos principios metodológicos han de
presidir todas las actuaciones con alumnos con síndrome de Down: la imaginación
y la flexibilidad.”(p.26) La imaginación con el objetivo de salir de la rutina
e invertir en nuevas pedagogías; y la flexibilidad en el sentido de “adaptarse a
los permanentes imprevistos que encontraremos en esa ruta, acomodando la
metodología al momento actual del alumno, a su progreso personal y estando
dispuestos a modificarla si los resultados no son los esperados.”(p.26). En
estas dos habilidades estas personas presentan carencias por lo que necesitarán
ayuda de los educadores.
Además, se deben presentar los contenidos de forma
multisensorial, para que entren en juego los diferentes sentidos. Las pautas de
actuación y organización de las actividades con sus respectivas instrucciones, son
claves para su mejor aprendizaje. Asimismo, se debe llevar un orden de
dificultad, “desde lo concreto a lo abstracto, desde los ejercicios prácticos a
las conclusiones teóricas, desde lo manipulativo a lo conceptual.”(p.27).
Por otro lado, durante el desarrollo del proceso de
aprendizaje, no se debe dar nada por supuesto, ya que podrían desconocer
nociones sencillas y conocer otras con un nivel de dificultad mayor.
Todos sabemos que los adultos que rodeamos a los niños y
niñas de nuestro entorno, somos modelos de imitación, pero más lo somos para
estas personas, pues estas aprenden muchas de sus conductas por observación.
Las personas que padecen síndrome de Down no se deben
desvalorar, ni comparar, son diferentes al igual que todos los demás. Simplemente,
se debe de mostrar una actitud inclusiva en todos los sentidos, mostrando apoyo
a todos los que lo necesitan, siguiendo el ritmo que cada uno necesite.
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